Los versículos de la Sura Ta-Ha (113-123) destacan la grandeza del Corán revelado en lengua árabe para despertar la devoción. Recuerdan la historia de Adán, su falta, su arrepentimiento y la misericordia divina, enseñando la famosa súplica: «¡Oh Señor mío, aumenta mi conocimiento!». Los versículos concluyen con una regla eterna: quien siga la guía del Corán no se extraviará ni será desdichado, mientras que quien se aparte de él tendrá una vida llena de angustia y estrechez.