Los versículos comienzan con un gran juramento divino por la posición de las estrellas para afirmar el noble estatus del Corán, un Libro protegido que es una revelación directa del Señor del Universo. Cuestionan la negación de los incrédulos ante este gran Mensaje. Luego, los versículos describen el momento final de la muerte para clasificar a la humanidad en tres grupos: los Allegados prometidos al Paraíso, los de la Derecha prometidos a la paz, y los Extraviados destinados al Infierno. Concluyen afirmando que esta es la Verdad absoluta, ordenando glorificar el Nombre del Señor Supremo.