Los versículos recuerdan el destino de las naciones pasadas, más poderosas, que no pudieron escapar al decreto divino, constituyendo una lección para quien tiene un corazón atento. Destacan el poder de Dios al crear los cielos y la tierra sin cansancio, exhortando a la paciencia y a la glorificación. Concluyen recordando el Día de la Resurrección y la misión principal: recordar mediante el Corán a quien teme la amenaza de Dios.